jueves, 24 de noviembre de 2011

José Ramón Parada, la academia patriótica



No es habitual que los hombres entregados al selecto y elevado campo de lo académico desciendan al “mundano” de las afirmaciones patrióticas. Parece que a mucho se les cayesen los anillos, y que mentar la patria fuera casi como mentar la bicha; unos por encuadrarla en el ámbito de lo irracional y otros por condenarla directamente al ámbito de lo despreciable o dañino. ¿Cuántas veces hemos tenido que oír la lamentable sentencia, convertida ya en lugar común, de que “el patriotismo es el último refugio de los canallas”?
El patriotismo, por el contrario, es el lado más humano, generoso, y desinteresado de los grandes hombres. José Ramón Parada Vázquez, Catedrático de Derecho Administrativo, eminencia entre los administrativistas , y principal discípulo del rey del Derecho Administrativo, García de Enterría , -del que fue primer ayudante y primer pasante- , no empaña lo más mínimo su relumbrón académico por ser un hombre capaz de hacer afirmaciones patrióticas, y por mentar la bicha sin ningún tipo de complejo.
Le conocí hace unos años, cuando participó como jurado en lo Premios Españoles Ejemplares de la Fundación DENAES. Allí lanzó sus propuestas y peleó con vehemencia y convicción para que se distinguiese con el galardón a aquellos españoles que hubieran destacado por su patriotismo. Ese día comprobé que era de los que se toman las cosas en serio y de los que no van a los jurados aceptando ser figuras decorativas, ni como convidados de piedra.
Años después he comprobado que José Ramón Parada tiene la misma actitud a la hora de entregar premios que a la hora de recibirlos. Tampoco en este caso tiene a bien dejarse usar como figura ornamental de la distinción de turno. Hace unos meses el Senado le concedió la medalla “Eugenio Montero Ríos” como reconocimiento a su laudada trayectoria en el ámbito del Derecho Administrativo. Montero Ríos, que fuera Presidente del Senado, y que compartía con Parada dos importantes señas de identidad y otra esencial y definitiva; las dos primeras eran las de ser ambos gallegos así como la de hallarse entre los más importantes administrativistas de sus respectivos tiempos. La definitiva y esencial era la de ser patriotas españoles.
Tal coincidencia hizo a Parada citar a Montero Ríos en el acto de recepción de la medalla, y a su vez a Montero Ríos hablar desde la ultratumba por boca de Parada. Les dejo con ellos y con las palabas seleccionadas por Parada para recibir la medalla y que fueran pronunciadas el 28 de enero de 1909 por Montero Ríos, que intervino en el Senado con motivo de las pretensiones descentralizadoras de los nacionalistas acompañadas de la ausencia de lealtad constitucional: “Nacionalistas! Tengo la completa seguridad de que mi partido, ni ningún otro, no profesa, no profesará jamás ideas semejantes; pero si las profesara yo dejaría de ser liberal, yo no pertenecería a ningún partido político, para ser español, siempre español y defensor de la unidad de mi patria”
Tras citar a Montero Ríos, José Ramón Parada no pudo sino continuar con palabras de elegante protesta, y de patriótica dignidad, que bien parecían las de aquel histórico presidente del Senado de corte liberal-progresista: “ Y es que, Don Eugenio Montero Ríos, nunca hubiera hablado en el Senado, ni hubiera permitido que ningún senador se hubiera expresado en esta Cámara en idioma distinto del castellano o español, nuestro idioma común y oficial. Menos aun hubiera permitido un servicio de traducción para que se entendieran entre sí gallegos, vascos, catalanes y castellanos. Tengan por seguro que, antes de consentirlo, hubiera dimitido de nuevo como Presidente del Senado y de su cargo de senador vitalicio”. Imaginen la cara impávida del actual presidente de la Cámara, presente en el acto.
Por si esto fuera poco el otro día llegó a mis manos la obra “Jalones históricos de la Nación Española” de Enrique Orduña, editada por la Fundación Alfonso Martín Escudero, fundación a la que –en mi ignorancia- no imaginaba tan comprometida con la recuperación de la Historia de España ¿Saben ustedes quién preside tal Fundación? El mismísimo José Ramón Parada. Da gusto y provee de esperanza pensar que hay un hombre que está detrás de tantas de las cosas buenas que se hacen en España, y por España.

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