viernes, 13 de mayo de 2011

Enrique Cabanas, vaya tropa


Detrás de las organizaciones, sean éstas civiles o políticas, se encuentran las personas más comprometidas, altruistas y determinantes. Las que actúan como voluntarios, y rara vez se ve su cara. No buscan beneficios personales, no quieren protagonismo, pero creen en un ideal, y luchan por este en el puesto que les corresponde, o en el lugar que se les asigna, o se dedican diligentemente a tapar todos los agujeros.

En la trastienda de la Fundación DENAES, organización civil y patriótica de voluntarios, contamos con numerosos hombres y mujeres cuya naturaleza es precisamente esa; servir, servir, y servir. Enrique Cabanas Burkhalter es uno de los mejores ejemplos de ese altruismo patriota que en los últimos años ha engrandecido a la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Un comportamiento y una entrega como los que Enrique Cabanas acredita es condición indispensable para que triunfen las organizaciones sociales sin ánimo de lucro.

Pero lo de Enrique Cabanas no es sólo voluntarismo y buena disposición; ni siquiera es sólo generosidad y entrega; es mucho más: es que este hombre vale lo mismo para un roto que para un descosido, o como diría Galdós, vale igual para un fregado que para un barrido. Y digo esto porque al referirme a los que están detrás de las organizaciones y ocupan sus puestos sin rechistar, no quiero decir que no puedan estar al fente de las mismas. Todo lo contrario. Enrique Cabanas lo mismo te da buenos consejos que te apercibe por no tener algo en agenda; lo mismo da aliento y ánimo espoleándole a uno a la acción, que le sujeta con las riendas. Pero sobre todo, este chico para todo, -no tan chico-, que es Enrique Cabanas, siempre está, nunca falla, y jamás decepciona. Su versatilidad, y su capacidad, son envidiables. Y si tuviera una empresa no dudaría en ficharle. En DENAES tenemos la fortuna de contar con su trabajo voluntario siendo uno de los mejores de nuestra excelente tropa.

Tropa. Quizá no haya mejor palabra para referirse a alguien como Enrique Cabanas, hijo, nieto, biznieto, sobrino y hermano de militares. El patriotismo, el servicio y la disciplina los ha visto por todas partes. Ya en casa eran un poco tropa, ¿qué podía hacer su padre, un militar de la antigua usanza, con siete vástagos varones sino militarizar el hogar? Y se nota; en cómo es Enrique, un hombre con unas excelentes dotes para la sobrevivencia y para desenvolverse en situaciones de riesgo o crisis. Y con capacidad de mando, heredada y aprendida. ¿cómo se explica en casa contrario que lleve con pulso firme a su otra tropa? Cinco niños para esta época no es moco de pavo para un hombre joven. Pero claro, Reyes, la vasconavarra que tiene en casa alguna culpa debe tener. Que no se queden los Cabanas con todas las medallas, que ya tienen bastantes.

El otro día, tras la sentencia del TC, Enrique Cabanas promovió a través de las redes sociales, y el correo electrónico, una precipitada e imposible quedada frente al ignominioso tribunal, para protestar por la desesperanzadora vuelta de la ETA a los ayuntamientos tras la traición de seis miembros del tribunal. Nadie secundó la convocatoria, salvo su hermano, que le tomó una fotografía ante el TC, visiblemente irritado y con gestualidad elocuentísima. Enrique nos envió a todos la instantánea, que dejaba bien claro que Enrique Cabanas fue el único español que, al día siguiente de la sentencia, se manifestó frente al TC. El único, pero representando el hartazgo y el enfado de más de 25 millones de españoles que abominan de la ETA y de quienes les han relegalizado.

La tropa-prole de los Cabanas, en tropel o sola, pero sin tacha, ni ausencia ni tardanza, parece que siempre llega a todo, cuando se trata de defender lo de todos. A todo lo que sea estar con las víctimas y defender a España. Sin duda, esta patria nuestra, tan fértil en buenos vasallos y esteril en buenos señores, subsiste y subsistirá gracias a personas hechas de la pasta de Enrique Cabanas Burkhalter, uno de los siete hijos de Don. Santiago, el Coronel Cabanas, moldeados a su imagen y semejanza, en un ambiente de exigencia, maratones matutinos, camaradería , y versos de Calderón de la Barca.

Publicado en Alba el 13 de Mayo de 2011.

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