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lunes, 7 de noviembre de 2011

Gustavo Bueno, una cabeza por España




Filosofar y defender la patria no es incompatible. Contra lo que sostienen algunos, el patriotismo no es necesariamente un producto irracional, un mero impulso. Defender a España, no solo con corazones, sino con razones, es perfectamente posible. Quizá quien mejor lo haya demostrado en estos tiempos de crisis y de oportunidad para el patriotismo español ha sido el gran filósofo Gustavo Bueno, probablemente uno de los últimos filósofos vivos con “escuela” y con una sorprendente legión de jóvenes conocedores de su obra y de su trayectoria.
Lo más valioso que Bueno ha aportado a la defensa la Nación española, tanto frente a Europa como frente a los separatismos, y frente a las teorías negro-legendarias, son sus razones, su pensamiento, su esfuerzo, su sapiencia. Pero involuntariamente ha realizado otra gran aportación: la de su trayectoria. Que un hombre percibido como un filósofo de la izquierda, con un indiscutible pasado izquierdista, y en todo caso respetado y admirado por la izquierda, despliegue -con todo su vigor intelectual- el mayor de los compromisos patrióticos, es una especie de maná para los millones de españoles orgullosos de serlo y atemorizados ante la posibilidad de ser convertidos en cualquier otra cosa por obra del fanatismo, la inepcia o la cobardía de la nomenclatura política española.
Su magnífico libro “España no es un mito” es la mejor certificación de su compromiso con España, como lo son sus escritos, declaraciones y posiciones públicas de los últimos tiempos. En tal obra apela a la figura quijotesca en varias ocasiones y a la necesaria defensa de España frente a sus enemigos con el discurso “de las letras y las armas” del gran hidalgo de La Mancha. Quizá por eso Gustavo Bueno no se ha contentado con las letras de sus libros y se ha lanzado al ruedo cívico de los movimientos sociales, a las grandes concentraciones y manifestaciones contra la disgregación de España, y a exigir a los poderes públicos una respuesta contundente a los secesionismos.
La desafección de antiguos seguidores no ha sido obstáculo para que el filósofo genial y hombre libre que es Gustavo Bueno haya demostrado su fe patriótica con las más altisonantes y provocadoras proclamas españolistas. El octogenario Bueno ha comparecido antes sus “compatriotas” –así los ha llamado- en la plaza pública, les ha arengado y ha vitoreado a España ante miles de personas. Ha regalado sus 85 años de razones al movimiento cívico asistiendo en Madrid y Bilbao a importantes manifestaciones en defensa de la unidad de España y ha participado en el nacimiento e impulso de la Fundación DENAES, para la defensa de la Nación Española, que me honro en presidir desde 2006, y de la que Gustavo Bueno es patrono de honor desde su fundación.
Los españoles no podemos escatimar agradecimientos a Bueno por su filosofía comprometida, su ímpetu juvenil, y por el hecho de que a su avanzada edad no haya sucumbido nunca a la tentación de encerrarse en la torre de marfil de la universidad, ni de recluirse en su casa a descansar. He sido testigo privilegiado del ardor guerrero de Gustavo Bueno en defensa de la Patria común, de la hispanidad, a lo largo y ancho de toda España. Incluso la asediada Ceuta hemos alcanzado con la compañía inmejorable de Gustavo Bueno en la pretensión de extender la presencia social de la Fundación DENAES por todo el territorio nacional
La apología razonada que Gustavo Bueno viene haciendo de España es quizá la mejor contribución que ningún filósofo español vivo ha realizado al proyecto común de España en las últimas décadas y cuando pasen los años y su obra sea estudiada nadie podrá sortear la guinda patriótica del pensamiento filosófico de Gustavo Bueno producida en su etapa de mayor madurez y lucidez.








(Publicado en el semanario Alba)

viernes, 1 de julio de 2011

Luis Arranz, el patriota desconocido


Las guerras y los grandes cambios sociales han sido prolíficos en hombres buenos, valerosos, heroicos y decisivos; muchos de los cuales ha entrado en la historia por la puerta grande, con nombre y apellidos, ocupando páginas y páginas en los libros. Pero hay héroes anónimos, personas imprescindibles, destacadas y determinantes de las que nada sabemos, o tan sólo alguna de sus acciones individuales o colectivas, pero no su identidad. No en vano, muchos son los países que cuentan con un Monumento al Soldado Desconocido. Esta vez quiero traer aquí la semblanza de un hombre casi anónimo, participe de muchos sucesos de nuestra historia reciente, y al que, casi con seguridad, la posteridad conservará en el anonimato de los hombres desconocidos. En un afán de hacerle leve justicia les traigo aquí mi homenaje al patriota desconocido, Luis Arranz.

Este hombre humilde, de raigambre anarquista, castellano del Duero, de tez enrojecida como el vino y manos curtidas por el trabajo rural, anda haciendo la guerra por su cuenta por toda nuestra España, y se va de aquí para allá, bandera de España en mano, respondiendo a la llamada de las injusticias y evocando a su paisano burgalés, El Empecinado, quizá identificado con el origen humilde y rural de tan determinante patriota. Le conocí en las manifestaciones de víctimas del terrorismo hace unos años, y allí me dijo que era de los míos, de la primera hornada, de los que se alistaron en la Fundación DENAES a las primeras de cambio.

Tiempo después supe de él, inesperadamente. Los asesinos de ETA segaron la vida del guardia civil Juan Manuel Piñuel con un traicionero coche bomba colocado frente al cuartel de Benemérita de la antes llamada Villareal de Álava. Fui de los primeros en llegar al cuartel y ver tanta devastación. Al día siguiente se celebró el funeral en la Catedral Nueva de Vitoria en un ambiente de muchísima tensión e indignación. Llegó el momento de la Comunión y un hombre rompió el silencio a voz en grito: “Juan Manuel, has muerto por ser español en una tierra en la que ser español cuesta la vida”. Varios personas se acercaron a reducirle al pensar que se trataba de alguna persona alocada que estropearía la ceremonia en presencia de los Príncipes de Asturias, pero pudo continuar con voz potente: “ Gracias por tu sacrificio. Otros recogeremos tu antorcha”. El aplauso a las palabras del espontáneo fue atronador. Al girarme para ver de quién se trataba, pude ver con sorpresa al Empecinado del Duero, que se había desplazado por sus propios medios hasta allí desde muy lejos para asistir al funeral, y para expresar su patriótico palpitar. Al día siguiente el diario El Mundo elegía su titular principal de portada con las palabras del espontáneo, lo que me hizo reflexionar sobre la trascendencia de las acciones de un ciudadano comprometido. La historia la escriben los decididos.

He tenido la fortuna de conocer más a fondo a ese hombre altruista y entregado que Luis Arranz lleva dentro. Un hombre que regala y derrocha todo su tiempo libre en hacer favores a los demás, entre ellos al PP del Valle de Ayala, para el que hace de interventor en circunstancias muy difíciles en los últimos comicios que se vienen celebrando. Tiempo que también dona sin medida ni mesura a todas las causas defendibles con las que se ha comprometido en estos años, fundamentalmente la unidad de España, la defensa de la libertad, y la justicia para las víctimas del terror.

Pero el bueno de Luis, con el corazón de un León, repleto de idealismo, lleva dentro un reformista, un inconformista, y en la mitad de la vida, se ha entregado de lleno al movimiento 15-M en el que ha tratado de influir sin gran éxito, movimiento por el que se ha partido el pecho. Con toda su bondad y su inocencia inmaculada se acercó a una de las últimas manifestaciones, y se introdujo en la misma con su inseparable bandera nacional. Las imprecaciones que tuvo que oír le decepcionaron un tanto, pero no desalentaron a este hombre cabal, generoso y bueno. Con gente como Luis Arranz, España es un poco más España y, sin duda, un poco mejor.

Publicado en Alba el 1 de Julio de 2011.

viernes, 17 de junio de 2011

Javier Ortega; por España, un paso al frente.

He conocido pocas personas tan voluntariosas, tan versátiles y tan entusiastas. De hecho, creo que no me había topado en mi vida con nadie que resumiese en su personalidad todas esas características de una manera tan acentuada. No en vano, Javier pertenece esa grupo de los que valen "lo mismo para un fregado que para un barrido", espécimen español sobre el que ya he tratado en esta sección con anterioridad.

Dicen que quien mucho abarca poco aprieta. Y será verdad. Pero Javier es la excepción a esta regla de la lógica. Su compromiso cívico y patriótico con todo lo que huela a España, o, a víctimas del terrorismo le empuja a implicarse en todo, y además a meterse hasta las cachas. Y, contra todo pronóstico, a todo llega, cierto es que cinco minutos tarde, pero llega. Nada grave esa tardanza, por otra parte, atendiendo a la vorágine capitalina y al ronroneo de los atascos urbanos.

Hoy, Javier Ortega Smith-Molina es uno de los principales puntales de la Fundación DENAES, para la Defensa de la Nación Española, de la que es responsable jurídico. Con sus casi dos metros de altura era gracioso verle como a un niño con zapatos nuevos, con la ilusión desbordada y la esperanza viva, al tener el honor de estampar su firma como letrado en la querella criminal por prevaricación contra los seis magistrados del Tribunal Constitucional que legalizaron a Bildu-ETA. Pero, como decía, Javier vale lo mismo para estudiar y promover la más sesuda de las querellas, que para ejercer de portavoz de la Fundación, que para repartir dípticos propagandísticos por la calle, que para hacer de relaciones públicas de la misma. Es una de esas personas a las que no se les caen los anillos y son capaces de valorar la dignidad y el honor del puesto que en cada momento le toque desempeñar.

Gozamos de gran fortuna en la Fundación DENAES por tener en nuestras filas a un tipo de la llaneza, la laboriosidad y la solvencia de Javier Ortega. Pero sobre todo, no podemos dar con un canto en los dientes mientras Javier Ortega pueda seguir entregando su tiempo, mucho de su tiempo, de una manera tan altruista y alegre. Cuando me le presentaron hace unos años en la entrega de los Premios Españoles Ejemplares, y pude apretar su mano, que doblaba la mía, percibí en él un entusiasmo que no he dejado de notar en momento alguno. Por entonces, él y un grupo de amigos de Madrid, volcaban íntegramente su compromiso patriótico —que no partidista— ayudando en las jornadas electorales a Icíar Lamarain, la valerosa concejal popular de Mondragón. Y todo ello, insisto, empujado por un sólido y rocoso amor a España, ya que lo hacían sin ser afiliados, y quizá ni votantes, del Partido Popular. No en vano, Javier Ortega, suele concluir sus escritos electrónicos o sus referencias verbales a Mondragón, con un inequívoco “por España, un paso al frente”.

Hoy, Javier y todos sus amigos del “Grupo Mondragón” son unos estrechos colaboradores de la Fundación DENAES, a la que se han entregado a ciegas. De entre ellos, es Javier Ortega Smith-Molina uno de los que se han convertido en imprescindibles. Hay días, que este altruista, —no otra cosa es un patriota—, ha tenido que entregar mañana, tarde y noche a la causa de DENAES, que es la de España, y lo ha hecho retirando tiempo a su ocio y robándoselo a su modus vivendi, la abogacía.

He visto a Javier Ortega en acción repartiendo enseñas nacionales a las puertas del Camp Nou, que conseguimos colorear de rojigualda en una de las finales de la Copa del Rey; le he visto ante la audiencia televisiva defendiendo aquello que otros no se atreven a defender, y le visto en las puertas de los tribunales apelando al cumplimiento de la legalidad española que no es otra cosa que el cumplimiento —imperfecto, sí, pero cumplimiento al fin— de la voluntad del pueblo español. Y he de agradecerle muchas cosas pero sobre toda una. Observar su entrega y compromiso, y ser consciente de la calidad humana de compatriotas como él, me ha ayudado mantener intacta mi fe en España, a ver justificado mi patriotismo, y a acrecentar mi esperanza en el mantenimiento de la unidad de nuestro pueblo.



Publicado en Alba el 17 de Junio de 2011.

viernes, 10 de junio de 2011

Desprotegidos

Después de vivir con guardaespaldas desde el 1 de diciembre de 1999 de manera ininterrumpida, el otro día recibí una fria llamada que me comunicaba, sin ninguna explicación, que a partir del 1 de julio de 2011 se me retirará la protección de escoltas. A causa de ello, firmo este breve artículo que precipitadamente me ha pedido LA RAZÓN.

¿QUIÉN SERÁ EL RESPONSABLE?

Buena justificación han encontrado para disminuirnos o retirarnos la protección a los cargos o ex cargos públicos "constitucionalistas" del País Vasco. Los otrora manoseados "héroes" vascos son ahora postergados, y su seguridad cuestionada en aras de una falsaria contención del gasto público. No se tocará para nada ese estado de bienestar de los partidos políticos que representa el Estado Autonómico, ni se cuestionarán los multimillonarios ingresos de Bildu-ETA. En cambio, dejarán desprotegidos a aquellos que son o fueron la avanzadilla o la última resistencia de España en el País Vasco. Cuestión de prioridades.

Cuando hace 12 años nos comunicaron que debíamos ser protegidos, en formales y serias reuniones, aquellos que querían renunciar a la escolta eran obligados a firmar un documento asumiendo la responsabilidad, para que la del político quedara inmaculada, justamente y con razón. Para que las manos y la conciencia del responsable político estuviesen limpias. Ahora, una simple y fría llamada de teléfono del último funcionario de una oficina nos anuncia que ya no seremos protegidos, sin indicarnos ni las razones, ni la evolución de nuestra situación de riesgo. Aquellos que no deseamos renunciar a la protección de nuestras vidas —y no a un coche en el que no solemos entrar porque conducen tras del nuestro—, ahora, no recibimos ningún documento de quien se haga responsable de la decisión tomada, como paradojicamente en su día exigían a quienes renunciaban a la escolta. Que no mientan. El riesgo, que no es solo un tiro por las espalda o una bomba debajo del coche, sigue ahí. Una paliza por la calle, o la primera víctima después de una "tregua". Demasiados casos ha habido. ¿Quién será ahora el responsable de los futuros sucesos facilitados por las decisiones políticas de hoy? Que los de la conciencia sucia y las manos limpias no vengan a las pompas fúnebres ni llamen a los apaleados. Absténgase el ministro, el consejero o el traidor de turno.

SANTIAGO ABASCAL CONDE

Presidente de la Fundación DENAES, para la Defensa de la Nación Española.

Ex concejal del Ayuntamiento de Llodio

Ex juntero de las Juntas Generales de Álava

Ex diputado del Parlamento Vasco

Ex presidente de NNGG del PP del País Vasco

viernes, 3 de junio de 2011

Miguel Bernard, contra la corrupción

El nuestro es un país de etiquetas, de clichés, de viejas facturas que se desempolvan para cobrarse después de décadas. Hay personas en España a las que se les pasa factura de manera desmesurada y permanente por episodios de su pasado. Cuando eso ocurre, cuando alguien agita al aire una de esas facturas maliciosas, con ganas de cobrársela o de perjudicar al supuesto deudor, lo primero que pienso es que a esa persona se la quiere atacar por algo que hace en el presente pero no se encuentran argumentos, y se ha de rebuscar en su pasado. Miguel Bernard, líder del Sindicato de Funcionarios Manos Limpias es una de esas personas.



Hoy , cerca de la edad de la jubilación, lucha contra la corrupción, venga de donde venga, y por el cumplimiento de la legalidad, sea la que sea. Su lucha en los tribunales ha hecho mella en gente poderosa, que ha tenido que rebuscar en su pasado. ¡Ultraderechista!, ¡Ultraderechista!, ha sido el mantra con el que cualquier cosa que este hombre haya hecho, haga hoy, o haga mañana, será denostada. A mí me importa un bledo el pasado de Miguel Bernard, que además ni ha robado ni matado a nadie, como me importan un bledo el pasado en ETA hace cuatro décadas de Jon Juaristi y de Mikel Azurmendi, o el pasado «marxista» de Gustavo Bueno. Todos ellos hoy son o patronos o amigos de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, que yo presido, y no les preguntamos de dónde vienen sino a dónde van.



Es curioso que en España, atacada durante años por el terror separatista de ultraizquierda, olvidemos inmediatamente el pasado ultraizquierdista o ultranacionalista de muchas personas. Me parece bien, por cierto. E incluso que haya quienes quieran hacer pasar a los terroristas del presente por hombres de paz o a los nacionalistas supuestamente moderados por socios de gobierno. Me parece muy mal, por cierto. Y sin embargo, no admitamos como ciudadanos de pleno derecho a personas con un supuesto pasado ultraderechista, falangista o similar. Esa doble vara de medir me parece de lo más injusta y no seré yo quien contribuya lo más mínimo a que la vara en cuestión actúe dando palos a gente decente y patriota con total impunidad.



Porque Miguel Bernard es precisamente un luchador incansable contra la impunidad, contra la corrupción; económica o de la legalidad, y para ello el Sindicato de Funcionarios Manos Limpias acude precisamente a la legalidad constitucional española, como una muestra de respeto a nuestro sistema. Con ese objetivo, no ha dudado en arremeter contra cualquier partido político, o contra cualquier responsable público que haya metido las manos en la masa. Desde el destape inicial de la red gürtel, hasta la defensa de la colocación de la enseña nacional en todas las instituciones, pasando por la corrupción en Andalucía, o la prevaricación de seis miembros del Tribunal Constitucional para legalizar a Bildu, o la acusación contra Juan María Atutxa cuando desde el Parlamento Vasco desobedeció a los tribunales.



La hoja de servicios de Miguel Bernard a la Nación Española es intachable. Que sea atacado y vituperado con cualquier argumento es una prueba más de su acierto; que continúe en la lucha lo es de su valentía y de su generosidad patriótica. Cuando me llamó hace unos días para interponer una querella criminal por presunta prevaricación contra los seis señores del Tribunal Constitucional que legalizaron a la ETA invadiendo la jurisdicción ordinaria del Tribunal Supremo y contradiciendo la propia doctrina del Tribunal Constitucional, no lo dudé ni lo dudamos en la Fundación DENAES. Me resbalan las etiquetas que le cuelguen a Bernad, y tenemos claro que nuestro barco es el suyo, y el suyo es en nuestro. Se trata de España, y aquí sólo sobran los terroristas, los separatistas que quieren destruir la convivencia nacional y los corruptos; roben éstos a manos llenas o, simplemente, violenten la legalidad a su antojo.



Insisto, Miguel Bernard, es un patriota español intachable, un hombre que respeta la ley, y cuya amabilidad, sentido común, y carencia de ambiciones personales, es un filón para el movimiento civil español. Miguel Bernard es un muchacho excelente.


Publicado en Alba el 3 de Junio de 2011.

viernes, 13 de mayo de 2011

Enrique Cabanas, vaya tropa


Detrás de las organizaciones, sean éstas civiles o políticas, se encuentran las personas más comprometidas, altruistas y determinantes. Las que actúan como voluntarios, y rara vez se ve su cara. No buscan beneficios personales, no quieren protagonismo, pero creen en un ideal, y luchan por este en el puesto que les corresponde, o en el lugar que se les asigna, o se dedican diligentemente a tapar todos los agujeros.

En la trastienda de la Fundación DENAES, organización civil y patriótica de voluntarios, contamos con numerosos hombres y mujeres cuya naturaleza es precisamente esa; servir, servir, y servir. Enrique Cabanas Burkhalter es uno de los mejores ejemplos de ese altruismo patriota que en los últimos años ha engrandecido a la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Un comportamiento y una entrega como los que Enrique Cabanas acredita es condición indispensable para que triunfen las organizaciones sociales sin ánimo de lucro.

Pero lo de Enrique Cabanas no es sólo voluntarismo y buena disposición; ni siquiera es sólo generosidad y entrega; es mucho más: es que este hombre vale lo mismo para un roto que para un descosido, o como diría Galdós, vale igual para un fregado que para un barrido. Y digo esto porque al referirme a los que están detrás de las organizaciones y ocupan sus puestos sin rechistar, no quiero decir que no puedan estar al fente de las mismas. Todo lo contrario. Enrique Cabanas lo mismo te da buenos consejos que te apercibe por no tener algo en agenda; lo mismo da aliento y ánimo espoleándole a uno a la acción, que le sujeta con las riendas. Pero sobre todo, este chico para todo, -no tan chico-, que es Enrique Cabanas, siempre está, nunca falla, y jamás decepciona. Su versatilidad, y su capacidad, son envidiables. Y si tuviera una empresa no dudaría en ficharle. En DENAES tenemos la fortuna de contar con su trabajo voluntario siendo uno de los mejores de nuestra excelente tropa.

Tropa. Quizá no haya mejor palabra para referirse a alguien como Enrique Cabanas, hijo, nieto, biznieto, sobrino y hermano de militares. El patriotismo, el servicio y la disciplina los ha visto por todas partes. Ya en casa eran un poco tropa, ¿qué podía hacer su padre, un militar de la antigua usanza, con siete vástagos varones sino militarizar el hogar? Y se nota; en cómo es Enrique, un hombre con unas excelentes dotes para la sobrevivencia y para desenvolverse en situaciones de riesgo o crisis. Y con capacidad de mando, heredada y aprendida. ¿cómo se explica en casa contrario que lleve con pulso firme a su otra tropa? Cinco niños para esta época no es moco de pavo para un hombre joven. Pero claro, Reyes, la vasconavarra que tiene en casa alguna culpa debe tener. Que no se queden los Cabanas con todas las medallas, que ya tienen bastantes.

El otro día, tras la sentencia del TC, Enrique Cabanas promovió a través de las redes sociales, y el correo electrónico, una precipitada e imposible quedada frente al ignominioso tribunal, para protestar por la desesperanzadora vuelta de la ETA a los ayuntamientos tras la traición de seis miembros del tribunal. Nadie secundó la convocatoria, salvo su hermano, que le tomó una fotografía ante el TC, visiblemente irritado y con gestualidad elocuentísima. Enrique nos envió a todos la instantánea, que dejaba bien claro que Enrique Cabanas fue el único español que, al día siguiente de la sentencia, se manifestó frente al TC. El único, pero representando el hartazgo y el enfado de más de 25 millones de españoles que abominan de la ETA y de quienes les han relegalizado.

La tropa-prole de los Cabanas, en tropel o sola, pero sin tacha, ni ausencia ni tardanza, parece que siempre llega a todo, cuando se trata de defender lo de todos. A todo lo que sea estar con las víctimas y defender a España. Sin duda, esta patria nuestra, tan fértil en buenos vasallos y esteril en buenos señores, subsiste y subsistirá gracias a personas hechas de la pasta de Enrique Cabanas Burkhalter, uno de los siete hijos de Don. Santiago, el Coronel Cabanas, moldeados a su imagen y semejanza, en un ambiente de exigencia, maratones matutinos, camaradería , y versos de Calderón de la Barca.

Publicado en Alba el 13 de Mayo de 2011.

viernes, 25 de marzo de 2011

Pedro Insua, picando en Flandes


Si conozco a alguien cuyo pensamiento sea políticamente incorrecto ése es Pedro Insua. Y a lo suyo sí se le puede llamar pensamiento, porque, a pesar de ser un treintañero, es una de las personas más leídas, y más formadas, —que no es lo mismo—, que he tenido la suerte de encontrarme. Este joven gallego es uno de los principales miembros de lo que podríamos llamar escuela del filósofo Gustavo Bueno. Es más, yo diría que Pedro Insua Rodríguez es el más aventajado discípulo del conocido filósofo. No es solo un voraz lector de las buenas cosas que merecen ser leídas, sino que es un pensador de acción. Y yo he tenido la fortuna de verle en acción en más de una ocasión.

En el año 2005 puso en un serio aprieto a Fernando Savater, en un conocido episodio del que pocos saben que este joven profesor de un instituto madrileño fue protagonista destacado y cooperador necesario. Con motivo de un acto de la Fundación para la Libertad contra el Estatuto de Cataluña, en el que intervenían entre otros Arcadi Espada y Fernando Savater, y tras oír las argumentaciones contrarias al mismo sustentadas en las palabras fetiche, libertad, democracia y Estado de Derecho, Pedro Insua levantó la mano apresuradamente y fue el primer integrante del público en intervenir, espetando a los oradores lo que sigue: «Bien, está claro que ustedes defienden la democracia, la libertad, y el Estado de Derecho, pero eso no significa nada. Porque no es lo mismo la democracia china, que la española, que la de Alemania Oriental. Aquí lo que está en juego y es atacado es España. Si ni siquiera la han mencionado, ¿hasta qué punto están ustedes dispuestos a defender la idea de España?». La respuesta de un Fernando Savater pillado a contrapié, y enojado, no puedo ser más torpe y perniciosa. Dijo: «A mi la idea de España me la suda, me la suda, me la sopla. Es una idea para semicuras y fanáticos». El revuelo entre el público y las protestas contra Savater no se hicieron esperar, entre ellas las de Insua, que a voz en grito, exclamaba: «mal, muy mal».

Además, Pedro Insua Rodriguez, fue uno de los primeros miembros de la Fundación DENAES para la defensa de la Nación Española, cuando esta nació en 2006, habiendo sido desde entonces uno de sus más estrechos colaboradores, y habiendo contribuido en grado sumo como principal redactor del libro publicado por DENAES con el título de En defensa de España. Razones para el patriotismo español. Porque ciertamente son razones, poderosas razones lo que España necesita para ser defendida, y este joven filosofo y gran conocedor de la Historia de España dispone de ellas como pocos.

Pero quizá una de las principales virtudes de Pedro Insua sea la valentía, de la que también he sido testigo privilegiado. Recientemente la Diputación Foral de Guipúzcoa y el ayuntamiento de Villafranca de Ordicia conmemoraban el quinto centenario de Andrés de Urdaneta, pero lo hacían a su manera, obviando el contexto geopolítico e imperial de su figura. Pedro Insua, muy atento a este tipo de falsificaciones, y estudioso de Urdaneta y de su época, enseguida bramó con un atronador artículo titulado «Urdaneta 500, zulo del nacionalismo secesionista», pero no contento con ello, ni corto ni perezoso, envió una ponencia a los organizadores sobre las intenciones reales de Urdaneta de utilizar las Filipinas como escala hacia China. Les debió pillar desprevenidos porque le invitaron a exponerla en el congreso que conmemoraba la efeméride en la villa guipuzcoana, hasta donde le acompañé.

Una vez allí, en el hostil ayuntamiento de Ordicia, y tras escuchar una serie de peregrinos argumentos sobre el gran Urdaneta, como que pensaba en vasco, Pedro Insua subió a la tribuna y enérgicamente comenzó diciendo: «Aquí se ha querido explicar la figura de Urdaneta desde consideraciones étnico-linguisticas y esto es una falacia. A Urdaneta solo se le comprende desde la geopolítica de su época y por lo tanto, tomando en consideración lo que fue y significó el Imperio Español. Y lo digo así, como suena. Imperio Español». Y así puso la pica en ese Flandes nacionalista el aguerrido Insua.

Poco más se puede añadir a unas acciones que dibujan nítidamente una personalidad, excepto el orgullo como español de contar con compatriotas como Pedro, y la satisfacción personal de hallarme entre sus amigos.

Publicado en Alba el 25 de Marzo de 2011.

viernes, 25 de febrero de 2011

Ibarrola, esculpiendo la libertad


Agustín Ibarrola Goicoechea lleva toda una vida ejerciendo de escultor comprometido con los problemas sociales y políticos de su tiempo, que es ya un tiempo largo. Y no de manera intermitente. Y no sólo en sus ratos libres, sino cuando sus manos dibujan, trazan líneas y moldean, y en su cabeza febril vienen y van los sufrimientos de los más desfavorecidos. Su arte podrá gustar más o menos. Esto es discutible, y vaya por delante que a mí no me entusiasman sus obras desde un punto de vista puramente estético. Pero mientras otros artistas inundan las salas de arte contemporáneo de subproductos artísticos, carentes de simbolismo y de esfuerzo, Agustín Ibarrola siempre ha hecho de su obra, y de su peculiar arte, un modo de denuncia social. Otros buscan simplemente provocar, llamar la atención sobre su abultado ego o su gigantesca sinvergonzonería, de manera burda y escatológica muchas veces. Mientras tanto, Ibarrola nos obliga a poner nuestra atención sobre aquellos que más sufren, sobre los problemas humanos de la época.

De Agustín Ibarrola si puede decirse con veracidad y justicia que ha luchado toda la vida. Al contrario que algunos antifranquistas sobrevenidos, Ibarrola si puede ostentar galones de militancia contra el régimen de Franco. No en vano su vinculación al PCE le trajo numerosas penurias en forma de presidio. LLegó la democracia a España y el artista no se retiró a sus talleres, ni abdicó de su responsabilidad social. Esta vez el nacionalismo vasco y la organización terrorista ETA fueron sus adversarios. Vaya que sí. Ibarrola se convirtió, por esa nueva lucha contra la insolidaridad nacionalista y el odio terrorista, probablemente en uno de los pocos escultores del mundo que viven con protección policial.

En estos últimos años, su compromiso con las libertades en el País Vasco y con las víctimas del terrorismo han atravesado su obra. Desde el monumento erigido en la península santanderina de La Magdalena hasta el vizcaíno Bosque de Oma, pasando por numerosas obras con ese trasfondo, a Ibarrola se ha sublevado todos los días contra los liberticidas que, enfrentados a muerte con la democracia española, no se lo han perdonado. Y como no tuvieron empacho en pintar lomos de caballos con amenazas para amedrentarnos algunos, tampoco se pararon en barras para atacar y estropear la obra del escultor Ibarrola, e incluso para talar los árboles decorados por el artista en el ya famoso bosque.

Ibarrola no es de mi generación, sino de la de mis abuelos. Sin embargo, como el viejo rockero nunca ha abandonado la lucha por las libertades, y pude ser compañero de la misma en aquel momento feliz, y ya pasado, en que izquierda y derecha se unieron en torno a Basta Ya y Foro de Ermua en la lucha contra el separatismo liberticida y en defensa de la España constitucional. Tan fiel ha sido a esa combate, como a su inseparables boina, y a su incondicional Mari Luz, su eterna compañera y casi siamesa del entrañable Agustín.

Ibarrola prestó incluso su pincel a aquel incipiente movimiento cívico, diseñando el ya conocido faro que es el símbolo del Foro de Ermua, primera respuesta intelectual y cívica al terrible secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de inhumanas alimañas etarras.

Por esa trayectoria honesta, por esa valentía para "tomar partido hasta mancharse", por ese sueño de una izquierda y una derecha que abandonen sus propios separatismos ideológicos en pos de una España unida, en concordia y viable, la Fundación DENAES, para la defensa de la Nación Española, ha distinguido al gran Ibarrola con el premio Españoles Ejemplares. Y es que merece un premio y un monumento, e incluso ser esculpido, quien habiendo vivido, y padecido en toda su extensión y con toda crudeza, esta España oscilante del siglo XX, aun tiene el coraje de darnos ánimos y de proclamar a los cuatro vientos: "tengo esperanza en España". Sin duda algo debemos agradecer a este hombre ya viejo que nos regala esperanza y que ha contribuido a moldear una España mejor.

Publicado en Alba el 25 de Febrero de 2011.