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viernes, 17 de junio de 2011

Javier Ortega; por España, un paso al frente.

He conocido pocas personas tan voluntariosas, tan versátiles y tan entusiastas. De hecho, creo que no me había topado en mi vida con nadie que resumiese en su personalidad todas esas características de una manera tan acentuada. No en vano, Javier pertenece esa grupo de los que valen "lo mismo para un fregado que para un barrido", espécimen español sobre el que ya he tratado en esta sección con anterioridad.

Dicen que quien mucho abarca poco aprieta. Y será verdad. Pero Javier es la excepción a esta regla de la lógica. Su compromiso cívico y patriótico con todo lo que huela a España, o, a víctimas del terrorismo le empuja a implicarse en todo, y además a meterse hasta las cachas. Y, contra todo pronóstico, a todo llega, cierto es que cinco minutos tarde, pero llega. Nada grave esa tardanza, por otra parte, atendiendo a la vorágine capitalina y al ronroneo de los atascos urbanos.

Hoy, Javier Ortega Smith-Molina es uno de los principales puntales de la Fundación DENAES, para la Defensa de la Nación Española, de la que es responsable jurídico. Con sus casi dos metros de altura era gracioso verle como a un niño con zapatos nuevos, con la ilusión desbordada y la esperanza viva, al tener el honor de estampar su firma como letrado en la querella criminal por prevaricación contra los seis magistrados del Tribunal Constitucional que legalizaron a Bildu-ETA. Pero, como decía, Javier vale lo mismo para estudiar y promover la más sesuda de las querellas, que para ejercer de portavoz de la Fundación, que para repartir dípticos propagandísticos por la calle, que para hacer de relaciones públicas de la misma. Es una de esas personas a las que no se les caen los anillos y son capaces de valorar la dignidad y el honor del puesto que en cada momento le toque desempeñar.

Gozamos de gran fortuna en la Fundación DENAES por tener en nuestras filas a un tipo de la llaneza, la laboriosidad y la solvencia de Javier Ortega. Pero sobre todo, no podemos dar con un canto en los dientes mientras Javier Ortega pueda seguir entregando su tiempo, mucho de su tiempo, de una manera tan altruista y alegre. Cuando me le presentaron hace unos años en la entrega de los Premios Españoles Ejemplares, y pude apretar su mano, que doblaba la mía, percibí en él un entusiasmo que no he dejado de notar en momento alguno. Por entonces, él y un grupo de amigos de Madrid, volcaban íntegramente su compromiso patriótico —que no partidista— ayudando en las jornadas electorales a Icíar Lamarain, la valerosa concejal popular de Mondragón. Y todo ello, insisto, empujado por un sólido y rocoso amor a España, ya que lo hacían sin ser afiliados, y quizá ni votantes, del Partido Popular. No en vano, Javier Ortega, suele concluir sus escritos electrónicos o sus referencias verbales a Mondragón, con un inequívoco “por España, un paso al frente”.

Hoy, Javier y todos sus amigos del “Grupo Mondragón” son unos estrechos colaboradores de la Fundación DENAES, a la que se han entregado a ciegas. De entre ellos, es Javier Ortega Smith-Molina uno de los que se han convertido en imprescindibles. Hay días, que este altruista, —no otra cosa es un patriota—, ha tenido que entregar mañana, tarde y noche a la causa de DENAES, que es la de España, y lo ha hecho retirando tiempo a su ocio y robándoselo a su modus vivendi, la abogacía.

He visto a Javier Ortega en acción repartiendo enseñas nacionales a las puertas del Camp Nou, que conseguimos colorear de rojigualda en una de las finales de la Copa del Rey; le he visto ante la audiencia televisiva defendiendo aquello que otros no se atreven a defender, y le visto en las puertas de los tribunales apelando al cumplimiento de la legalidad española que no es otra cosa que el cumplimiento —imperfecto, sí, pero cumplimiento al fin— de la voluntad del pueblo español. Y he de agradecerle muchas cosas pero sobre toda una. Observar su entrega y compromiso, y ser consciente de la calidad humana de compatriotas como él, me ha ayudado mantener intacta mi fe en España, a ver justificado mi patriotismo, y a acrecentar mi esperanza en el mantenimiento de la unidad de nuestro pueblo.



Publicado en Alba el 17 de Junio de 2011.

viernes, 3 de junio de 2011

Miguel Bernard, contra la corrupción

El nuestro es un país de etiquetas, de clichés, de viejas facturas que se desempolvan para cobrarse después de décadas. Hay personas en España a las que se les pasa factura de manera desmesurada y permanente por episodios de su pasado. Cuando eso ocurre, cuando alguien agita al aire una de esas facturas maliciosas, con ganas de cobrársela o de perjudicar al supuesto deudor, lo primero que pienso es que a esa persona se la quiere atacar por algo que hace en el presente pero no se encuentran argumentos, y se ha de rebuscar en su pasado. Miguel Bernard, líder del Sindicato de Funcionarios Manos Limpias es una de esas personas.



Hoy , cerca de la edad de la jubilación, lucha contra la corrupción, venga de donde venga, y por el cumplimiento de la legalidad, sea la que sea. Su lucha en los tribunales ha hecho mella en gente poderosa, que ha tenido que rebuscar en su pasado. ¡Ultraderechista!, ¡Ultraderechista!, ha sido el mantra con el que cualquier cosa que este hombre haya hecho, haga hoy, o haga mañana, será denostada. A mí me importa un bledo el pasado de Miguel Bernard, que además ni ha robado ni matado a nadie, como me importan un bledo el pasado en ETA hace cuatro décadas de Jon Juaristi y de Mikel Azurmendi, o el pasado «marxista» de Gustavo Bueno. Todos ellos hoy son o patronos o amigos de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, que yo presido, y no les preguntamos de dónde vienen sino a dónde van.



Es curioso que en España, atacada durante años por el terror separatista de ultraizquierda, olvidemos inmediatamente el pasado ultraizquierdista o ultranacionalista de muchas personas. Me parece bien, por cierto. E incluso que haya quienes quieran hacer pasar a los terroristas del presente por hombres de paz o a los nacionalistas supuestamente moderados por socios de gobierno. Me parece muy mal, por cierto. Y sin embargo, no admitamos como ciudadanos de pleno derecho a personas con un supuesto pasado ultraderechista, falangista o similar. Esa doble vara de medir me parece de lo más injusta y no seré yo quien contribuya lo más mínimo a que la vara en cuestión actúe dando palos a gente decente y patriota con total impunidad.



Porque Miguel Bernard es precisamente un luchador incansable contra la impunidad, contra la corrupción; económica o de la legalidad, y para ello el Sindicato de Funcionarios Manos Limpias acude precisamente a la legalidad constitucional española, como una muestra de respeto a nuestro sistema. Con ese objetivo, no ha dudado en arremeter contra cualquier partido político, o contra cualquier responsable público que haya metido las manos en la masa. Desde el destape inicial de la red gürtel, hasta la defensa de la colocación de la enseña nacional en todas las instituciones, pasando por la corrupción en Andalucía, o la prevaricación de seis miembros del Tribunal Constitucional para legalizar a Bildu, o la acusación contra Juan María Atutxa cuando desde el Parlamento Vasco desobedeció a los tribunales.



La hoja de servicios de Miguel Bernard a la Nación Española es intachable. Que sea atacado y vituperado con cualquier argumento es una prueba más de su acierto; que continúe en la lucha lo es de su valentía y de su generosidad patriótica. Cuando me llamó hace unos días para interponer una querella criminal por presunta prevaricación contra los seis señores del Tribunal Constitucional que legalizaron a la ETA invadiendo la jurisdicción ordinaria del Tribunal Supremo y contradiciendo la propia doctrina del Tribunal Constitucional, no lo dudé ni lo dudamos en la Fundación DENAES. Me resbalan las etiquetas que le cuelguen a Bernad, y tenemos claro que nuestro barco es el suyo, y el suyo es en nuestro. Se trata de España, y aquí sólo sobran los terroristas, los separatistas que quieren destruir la convivencia nacional y los corruptos; roben éstos a manos llenas o, simplemente, violenten la legalidad a su antojo.



Insisto, Miguel Bernard, es un patriota español intachable, un hombre que respeta la ley, y cuya amabilidad, sentido común, y carencia de ambiciones personales, es un filón para el movimiento civil español. Miguel Bernard es un muchacho excelente.


Publicado en Alba el 3 de Junio de 2011.

viernes, 13 de mayo de 2011

Enrique Cabanas, vaya tropa


Detrás de las organizaciones, sean éstas civiles o políticas, se encuentran las personas más comprometidas, altruistas y determinantes. Las que actúan como voluntarios, y rara vez se ve su cara. No buscan beneficios personales, no quieren protagonismo, pero creen en un ideal, y luchan por este en el puesto que les corresponde, o en el lugar que se les asigna, o se dedican diligentemente a tapar todos los agujeros.

En la trastienda de la Fundación DENAES, organización civil y patriótica de voluntarios, contamos con numerosos hombres y mujeres cuya naturaleza es precisamente esa; servir, servir, y servir. Enrique Cabanas Burkhalter es uno de los mejores ejemplos de ese altruismo patriota que en los últimos años ha engrandecido a la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Un comportamiento y una entrega como los que Enrique Cabanas acredita es condición indispensable para que triunfen las organizaciones sociales sin ánimo de lucro.

Pero lo de Enrique Cabanas no es sólo voluntarismo y buena disposición; ni siquiera es sólo generosidad y entrega; es mucho más: es que este hombre vale lo mismo para un roto que para un descosido, o como diría Galdós, vale igual para un fregado que para un barrido. Y digo esto porque al referirme a los que están detrás de las organizaciones y ocupan sus puestos sin rechistar, no quiero decir que no puedan estar al fente de las mismas. Todo lo contrario. Enrique Cabanas lo mismo te da buenos consejos que te apercibe por no tener algo en agenda; lo mismo da aliento y ánimo espoleándole a uno a la acción, que le sujeta con las riendas. Pero sobre todo, este chico para todo, -no tan chico-, que es Enrique Cabanas, siempre está, nunca falla, y jamás decepciona. Su versatilidad, y su capacidad, son envidiables. Y si tuviera una empresa no dudaría en ficharle. En DENAES tenemos la fortuna de contar con su trabajo voluntario siendo uno de los mejores de nuestra excelente tropa.

Tropa. Quizá no haya mejor palabra para referirse a alguien como Enrique Cabanas, hijo, nieto, biznieto, sobrino y hermano de militares. El patriotismo, el servicio y la disciplina los ha visto por todas partes. Ya en casa eran un poco tropa, ¿qué podía hacer su padre, un militar de la antigua usanza, con siete vástagos varones sino militarizar el hogar? Y se nota; en cómo es Enrique, un hombre con unas excelentes dotes para la sobrevivencia y para desenvolverse en situaciones de riesgo o crisis. Y con capacidad de mando, heredada y aprendida. ¿cómo se explica en casa contrario que lleve con pulso firme a su otra tropa? Cinco niños para esta época no es moco de pavo para un hombre joven. Pero claro, Reyes, la vasconavarra que tiene en casa alguna culpa debe tener. Que no se queden los Cabanas con todas las medallas, que ya tienen bastantes.

El otro día, tras la sentencia del TC, Enrique Cabanas promovió a través de las redes sociales, y el correo electrónico, una precipitada e imposible quedada frente al ignominioso tribunal, para protestar por la desesperanzadora vuelta de la ETA a los ayuntamientos tras la traición de seis miembros del tribunal. Nadie secundó la convocatoria, salvo su hermano, que le tomó una fotografía ante el TC, visiblemente irritado y con gestualidad elocuentísima. Enrique nos envió a todos la instantánea, que dejaba bien claro que Enrique Cabanas fue el único español que, al día siguiente de la sentencia, se manifestó frente al TC. El único, pero representando el hartazgo y el enfado de más de 25 millones de españoles que abominan de la ETA y de quienes les han relegalizado.

La tropa-prole de los Cabanas, en tropel o sola, pero sin tacha, ni ausencia ni tardanza, parece que siempre llega a todo, cuando se trata de defender lo de todos. A todo lo que sea estar con las víctimas y defender a España. Sin duda, esta patria nuestra, tan fértil en buenos vasallos y esteril en buenos señores, subsiste y subsistirá gracias a personas hechas de la pasta de Enrique Cabanas Burkhalter, uno de los siete hijos de Don. Santiago, el Coronel Cabanas, moldeados a su imagen y semejanza, en un ambiente de exigencia, maratones matutinos, camaradería , y versos de Calderón de la Barca.

Publicado en Alba el 13 de Mayo de 2011.